Baloncesto


Escrita por Amet. 2ºB.



Se dice que el baloncesto proviene de un antiguo juego maya llamado tlachtli en lengua nahuatl, pok-a-pok en maya y taladzi en zapoteca, que era practicado con un sentido religioso. En el tlachtli se utilizaba una bola maciza de caucho que se debía golpear fundamentalmente con muslos y caderas. Los perdedores eran decapitados.

El baloncesto moderno es distinto, afortunadamente. Fue inventado en diciembre de 1891 por el clérigo y profesor canadiense de educación física James Naismith, quien creó el juego trabajando como instructor en el colegio de la Asociación Cristiana de Jóvenes, en Springfield (Massachusetts, Estados Unidos). Buscaba organizar un pasatiempo para jugar en pista cubierta durante el invierno, para lo que analizó las actividades deportivas que se practicaban en la época, cuyas características predominantes eran el uso de la fuerza y el contacto físico, y pensó en algo suficientemente activo, que requiriese más destreza que fuerza y que no tuviese mucho contacto físico. El profesor recordó un antiguo juego de su infancia denominado “duck on a rock” (el pato sobre una roca), que consistía en intentar alcanzar un objeto colocado sobre una roca lanzándole una piedra. Naismith pidió al encargado del colegio unas cajas de 50 cm. de longitud pero lo único que le consiguió fueron unas cestas de melocotones, que mandó colgar en las barandillas de la galería superior que rodeaba el gimnasio, a una altura determinada.

Baloncesto es la décima palabra más repetida por los niños y niñas de “Imagina cuántas palabras”. No sólo de fútbol se vive en los patios de los colegios.

Alfonso Armada



Alfonso Armada (Vigo, 1958). Licenciado en periodismo por la universidad Complutense de Madrid y en interpretación por la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Durante 14 años trabajó para el diario El País, cinco como corresponsal para África, y desde 1999, para Abc. Ha cubierto el cerco de Sarajevo, el genocidio de Ruanda y el ataque contra las Torres Gemelas. Desde septiembre de 2009 es director del máster de periodismo de ABC/UCM, cargo que compagina con el de adjunto al director de ABC. Es también editor de la revista digital fronterad, que salió a la red en noviembre de 2009. Ha publicado, entre otros, los libros: Cuadernos africanos (1998 y 2002), El rumor de la frontera (2006), Nueva York, el deseo y la quimera (2007), El sueño americano. Cuaderno de viaje a la elección de Obama (2009), Diccionario de Nueva York (2010) y Mar Atlántico. Diario de una travesía (2012).

Alfonso participa en “Imagina cuántas palabras” con el relato titulado “Una especie de autorretrato a partir de cincuenta palabras proporcionadas por un fotógrafo y un gabinete de niños“. Este es un extracto del mismo:

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Cuando quise hablar con mi padre hacía años que solo era papá en las raras ocasiones en que mis hermanos y yo nos referíamos a él de esa guisa, y con el agravante de que cuando conseguí armarme de valor para hacer las preguntas que hacía años que quería hacerle se le fue la cabeza y se borró de este mundo

Mi perro se llamaba Gol, era un foxterrier, y la leyenda de que lo mataron unos pastores alemanes se ha incrustado hasta tal punto en mi memoria que ya no soy capaz de descifrar qué carajo pasó en la realidad

Azul es mi color desde que abrí los ojos y estaba el mar, los marineros llevaban jerseyses azules y el color favorito de mi padre era el azul

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Tomás Sánchez Santiago



Tomás Sánchez Santiago (Zamora, 1957). Poeta. Ha publicado títulos como Amenaza en la fiesta, La secreta labor de cinco inviernos, Vida del topo, En familia o El que desordena. También las antologías Detrás de los lápices (Lisboa, 1999, texto bilingüe) y Cómo parar setenta pájaros (Salamanca, 2009). Su escritura ha acabado componiendo un cruce de pasadizos dominado por ciertos ejes nucleares: la memoria, las menudencias de la vida cotidiana, la fricción entre la apariencia y la verdad interna de las cosas o la propia relación, entre conciencia y riesgo, con el lenguaje. Como por una especie de transfusión, estos asuntos, ya casi en la naturaleza de las obsesiones, se han traspasado también a su prosa (Para qué sirven los charcos, Los pormenores, Calle Feria –Premio Ciudad de Salamanca 2006). Se ha ocupado con estudios de alcance crítico de autores como Bécquer, Julio Verne, Carlos Barral, Antonio Gamoneda, Claudio Rodríguez o Aníbal Núñez, así como de los artistas vanguardistas Delhy Tejero y Baltasar Lobo. Es miembro del “Seminario Permanente Claudio Rodríguez”, con sede en Zamora. Reside en León.

Tomás participa en “Imagina cuántas palabras” con el relato “PALABRAS-NORTE. PALABRAS-SUR“. Este es un extracto del mismo:

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– “Mariposa”. Palabra-norte. Ha vuelto usted a ganar.
La cara deshidratada del tahúr verbal apenas se inmutó. Recogió todo el dinero con aquella parsimonia espeluznante y salió al aire de la tarde, tal como había avisado que haría tras esa última apuesta. En el pub, en cuanto él se fue, lo de siempre: algarabía de cervezas y grasa de pizza gratis en las comisuras de los labios de quienes habían asistido, una vez más, al duelo.
Los viernes era eso desde que el forastero emplazó a cualquiera a encontrar antes que él palabras en el diccionario. Traía el suyo propio. Un diccionario deshojaldrado, muy manoseado ya y con las páginas de color ala de mosca, con destellos de arcoíris usado. El juego siempre era ese: ponía el libro ante él, se dejaba vendar los ojos por cualquiera –cada vez uno para que no hubiera lugar a componendas-, se pronunciaba la palabra convenida y él con los ojos ciegos la clavaba con el dedo antes que la encontrara el otro contrincante -frente a él y sin ojos tapados-, que la perseguía tropezando entre las demás palabras del alfabeto y a menudo ni llegaba a dar con sus alrededores.
Desde que apareció por el barrio, los otros juegos terminaron para todos. Ni el fútbol ni el ordenador ni siquiera el baloncesto en las recientes canastas municipales los retenían. Cada viernes ya se sabía: a las ocho de la tarde sonaba el reloj de la iglesia y ya llegaba él, puntual e impertérrito, al pub “Nuestro Iglú”. Tenía la planta de Gary Cooper en Solo ante el peligro, la misma zancada larga y premiosa, como esos nadadores que antes de zambullirse en la piscina dan los últimos pasos de manera distinta para convencerse de que van a saltar también a la cualidad de animales marinos. Así se le veía a él atravesar las calles. Luego, en la mesa, su cara no expresaba la alegría feroz de los ganadores que restriegan la victoria como un estropajo sobre el corazón de quienes los miran como debía de mirarse a los héroes antiguos cuando venían de vencer a los dioses. Simplemente, recogía el dinero como quien había hecho bien sus deberes, cargaba de nuevo con el diccionario –nunca lo soltó, trizado bajo la axila o adherido a la mano abierta y con cinco ventosas- y volvía a cruzar las escasas calles que lo separaban de la estación; subía a un tren de cercanías y hasta el viernes siguiente.

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Javier López Menacho



Javier López Menacho nació en Jerez de la Frontera (1982), el lugar al que sigue llamando casa y donde residen su familia y sus mejores amigos. Tiene un hermano gemelo con el que siempre le confunden. De pequeño, quería ser dibujante de cómics, músico o deportista profesional. Escribe porque así puede ser todas esas cosas y muchas otras más. Ha estudiado Turismo y ha hecho un Máster en Creación Literaria por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Entre tanto, ha cogido la costumbre de sobrevivir y residido en diversas ciudades, aunque tiene especial vinculación con dos: Valencia y Barcelona. En la actualidad, trabaja como redactor freelance y escribe sobre libros, cómics y NBA para diversos medios.
Ha recibido diversos premios y distinciones por relatos y poemas como La casa de Isabel, El lago, Misterioso asesinato cercano a casa, 405.128 palabras, De viaje, Hombre con barba al final del pasillo, El juicio, Poemas automáticos o Nuevas tecnologías. En 2013 ha publicado el libro “Yo, precario” con la editorial Los libros del lince.

Habitualmente escribe en varios blogs y publicaciones.

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Perarnau Magazine
El Espacio Relatado. Relatos y microrrelatos.

Javier participa en “Imagina cuántas palabras” con el cuento “El Babi“, que arranca con esta cita de Herman Melville: “La ignorancia es la madre del miedo”.
Este es un extracto del mismo:

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Pedrito ha perdido el babi.
Ha encontrado muchas otras cosas en el recreo, pero fundamentalmente, ha perdido el babi. Su madre le advirtió hace algún tiempo: Como un día lo pierdas, te vas a enterar. Y puso esa cara que pone mamá cuando se cabrea de verdad. Así que de nada sirve haber visto hoy al perro más grande del mundo al otro lado de la verja, haber jugado al fútbol dándole patadas a un balón desventado o que el sol haya traído consigo el arcoíris ahora que parece que nunca sale, nada de eso tiene valor si has perdido tu babi. La frontera entre la alegría y el desencanto es un trozo de tela que lleva bordado su nombre.

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Relojería C3 y reloj



Relojería C3 es una pequeña relojería que se encuentra en la Avenida de Carlos III, 12 de Pamplona. Son concesionario oficial de Swatch, Tissot, Calvin Klein, Marea, Timex o Timberland, y además tienen un taller propio de reparación y mantenimiento de relojes de todas las marcas.
Relojería C3 apadrina -como no podía ser de otra manera- la palabra reloj, una de las cincuenta palabras protagonistas de “Imagina cuántas palabras”.

¡Muchas gracias a Relojería C3 y a Leyre Larrión por hacerse cargo de reloj!

Sergi de Diego Mas



Sergi de Diego Mas (Barcelona, 1975) es un melómano que trata de colapsar la red social Facebook bombardeándola a diario con videos Youtube. Le gusta el cine, la TV y las fotografías de baja resolución. Sus películas favoritas son Annie Hall y Mulholland Drive y recuerda con nostalgia Los 4 Fantásticos de John Byrne. Ha escrito el poemario “E-mails para Roland Emmerich” (Honolulu Books) y mantiene los blogs Interferencia sónica y Cinemascope.
Es fan de Sonic Youth.

Sergi participa en “Imagina cuántas palabras” con el relato “PÍXEL [FRAGMENTO DE UNA BIOGRAFÍA]”. Aquí va un extracto:

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Aquel invierno o verano de hace ya, aquel invierno o verano, decía, que presagiaba tanto unas vacaciones como el latido de una vida o el cantar de un jilguero, aquel tiempo, decía, en el que el niño volvía del colegio, de la mano o no de su abuela, de la mano o no de aquel invierno o verano en el que ninguna imagen merecía ser archivada en un estuche de olvidos, aquel niño, decía, cogido o no del verano de su abuela, decía, una mujer joven, de belleza indescriptible, casi invernal, y digo invernal pues no existen suficientes palabras con las que especular en la certeza, aquel niño, decía,

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Lourdes de Abajo



Lourdes de Abajo (La Bañeza, León, 1974). Poeta y compositora. Profesora Superior de Piano y de Transposición y Acompañamiento. Ha publicado Aniquilación mía (Amargord, 2009), Almendra (Amargord, 2011) libro-cd realizado en colaboración con Luis Luna, Juan Carlos Mestre como ilustrador y música de la propia autora y Paisaje adentro (Amargord, 2012).
Sus textos han sido recogidos en antologías como El río de los amigos, homenaje a Antonio Gamoneda, (Madrid, Calambur, 2009), La mujer rota (México, 2008), Antología de poesía española actual, Antología del beso (Málaga, 2009), Por donde pasa la poesía (Valencia, 2011) y la virtual Un mundo y aparte. Sus textos aparecen publicados en revistas especializadas como “Alambique”, “The Children´s Book of American Birds”, o la checa “Revue svetovej literatúry”, además de numerosos portales y sitios de Internet.  Sus textos han sido traducidos al checo, italiano, inglés y gallego. 

Lourdes participa en “Imagina cuántas palabras” con el poema “Dormir gafas reloj de mariposa“. Este es un extracto:

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Un hámster mira al amor en forma de libro.
Blanco libro.
Luz.

Luego la playa
el ladrar de un perro.
Lo obvio.

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