José María Parreño



José María Parreño Velasco (Madrid, 1958), es actualmente profesor de la Facultad de Bellas Artes en la Universidad Complutense. Anteriormente ha dado clase en Duke University (EEUU) y en el Colegio Universitario de Segovia. Entre 1989 y 1995 fue Coordinador del Área de Literatura del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Entre 1998 y 2008 fue sucesivamente Subdirector y Director del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente de Segovia. Entre 2009 y 2012 fue director artístico de la galería ArteSonado en La Granja de San Ildefonso. En la década de 1980 formó parte de la redacción de las revistas La Luna de Madrid y SurExpress. Ha escrito crítica de exposiciones y libros para ABC, El Mundo y El País. Ha comisariado multitud de exposiciones, las últimas: “El artista en la ciudad” (CentroCentro) y “Rui Macedo. Un cuerpo extraño” (Museo Nacional de Artes Decorativas). Es autor de una docena de libros, de ensayo y creación. Los dos últimos: Un arte descontento (2006) y Poemas de amor y no (2006).

José María participa en “Imagina cuántas palabras” con el cuento “Historia clínica“, con la inestimable colaboración de L.B. Este es un extracto del mismo:

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Me he ocupado de casos importantísimos, que tal vez incluso hayan llegado a sus oídos. Supongo que le suena La dissaparition, una novela de Georges Pérec de la que falta, absolutamente, la letra E. Pues bien, yo encontré a la pobrecilla. Y no sólo eso. Mis servicios no acaban con la solución del caso : intento, siempre que sea posible y en alguna medida, dar reparación a las víctimas. En esta ocasión me apliqué a la tarea de convertir esa aberración en una historia normal, contada con todas sus letras. Así logré poner a la E en el lugar que le correspondía. Otra vez me encargaron dar su merecido a un libro titulado El sentido interrogativo, de Paul Powell, compuesto íntegramente por interrogantes. Creo que no tardé ni una semana en redactar otro libro con las respuestas a los cientos de abusivas, injustificadas y tediosas preguntas. Vamos, que tapé la boca al insolente Powell para los restos. Añado un último ejemplo : Dr.Awkward & Olson in Oslo es una novela escrita por Lawrence Levine y que, ya sé que cuesta creerlo, consiste en un palíndromo ¡de casi 32.000 palabras! Eso sí que era retorcer al idioma como si fuera un bonsai, hacerle bailar como a una triste cabra sobre un taburete. Lo que hice fue, utilizando exactamente las mismas palabras que el autor, reescribir la historia –nada interesante, por cierto- de forma enteramente normal, correcta y directa.
Quiero añadir que estoy orgulloso de mi trabajo. Mantener el orden en el lenguaje y permitirle que siga cumpliendo con su misión, que es trasladar eficazmente información, es buena cosa para todos. Me atrevería a afirmar que la supervivencia de la sociedad depende de ello. El hecho de que en los últimos cien años hayan proliferado los actos de sabotaje individual y los grupos terroristas dedicados a subvertirlo, es un hecho innegable. Ya sé que existen las Academias, cuya misión es promover el recto uso de las palabras y evitar las anomalías, si fuera necesario empleando la fuerza. Pero estos órganos repletos de funcionarios apoltronados no son capaces de salir a la calle y poner las cosas en su sitio, de atajar el mal cuando se produce y no cien años más tarde. Este asunto me saca de mis casillas, es que me enerva. Pero todo el mundo lo sabe, y además me han dicho que no debo ponerme nervioso. Me callo, pues.

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