De la pesadilla a la felicidad



Este es el cuento que ha escrito Álvaro P., alumno del C.P. Cardenal Ilundain de Pamplona. Se titula “De la pesadilla a la felicidad“:

Érase una vez un padre llamado Kevin que estaba jugando con su perro Bobi a sus juegos favoritos, mientras salía el sol poco a poco. Tenía un hijo que se llamaba Nick que iba a 2º de bachillerato, pero se murió ahogado en el mar tras el arrollo de una ola. Kevin se apuntó a una liga de fútbol de veteranos. Al día siguiente, Kevin tenía partido con su equipo. El pobre hombre no sabía jugar a fútbol, por eso metió goles en la portería contraria, le hicieron una entrada muy peligrosa y se rompió el esternocleidomastoideo.
Por la noche encontró el amor a través del ordenador con una chica llamada Ana. Sonaba una canción y le llamó diciéndole si quedarían mañana, pero lo rechazó.
Kevin al irse a dormir se encontró un hámster en la almohada. Dos días después intentó arrancar el coche pero no pudo. Tampoco se dio cuenta de que te tenía detrás unas gafas de su novia y el reloj del coche. Entonces Ana de dijo: “¡Cariño, no pasa nada!”. En dos semanas se iban a casar. Pasaron dos semanas y a la hora de la boda Ana y Kevin estaban muy nerviosos. La novia al salir tiró el típico ramo de flores y se quedó enganchado en la rama de un árbol.
Se fueron de luna de miel al Caribe. El mar era azul tan brillante como las joyas y las estrellas. Por la noche hubo un tipo de discoteca en el que tenían que cantar varias personas una canción de amor. Entonces se acordaron de Nick y empezaron a llorar. Kevin tendría felicidad si Nick no hubiera fallecido. Esa tarde llovía mucho, por lo que se quedaron en casa viendo la televisión. Pidieron una pizza y se la comieron. Luego se fueron a la cama y la madre le dijo a Kevin: “Descansa en paz”.
Al día siguiente hizo sol y se fueron a la playa. La madre se quedó leyendo un libro mientras Kevin nadaba en el agua. Kevin le dijo a Ana: “Deja de leer y vamos a nadar”. Después salió el sol y todos disfrutaron de él. Dos semanas después se fueron, volvieron a su país natal, Rusia, donde hacía mucho frío, se hicieron ellos mismos un iglú muy grande, cogieron madera y la quemaron. Entonces salió fuego y el hielo iba derritiéndose poco a poco. Salieron rápido del iglú. Les rescató una familia de Ucrania y se los llevó en helicóptero. Cuando llegaron a la ciudad de ellos, compartieron piso. Kevin les dijo: “Eso son unos amigos verdaderos y tienen un gran corazón y mucha amistad”. Ana respondió: “Y también tienen alegría”.
Mientras el hijo de la familia de Ucrania hacía sus deberes, Kevin y Ana salieron a la calle a dar un paseo a ver la naturaleza y un gran paisaje. Kevin mató una mariposa y le dijo Ana: “Pobrecilla, con lo bonita que era”. Entonces Kevin encontró una flor y se la dio a Ana. Ana le dijo: “Muchas gracias”. Tuvieron la idea de tener un hijo. Cuando el niño llamado Álex cumplió tres años fue al colegio. En el colegio Santa Luisa había un chico malo que se llamaba Martín. Él le robó el estuche y se lo pintó de rosa y también escribió: “Hola soy muy tonto y mi cabeza es como una pera”.
El padre cuando lo vio se cabreó mucho y se quejó al director, por lo que tomaron la decisión de expulsar a Martín. Álex se encontró una mariposa muy rara y se la regaló a Kevin. Dos días después compraron un billete para irse de vacaciones a Benidorm. En Benidorm fue cuando se casaron muy felices y comieron perdices. Este cuento se ha acabado. Espero que os haya gustado.

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